Sí, de basurero. Miren cómo está el valle de Camaná: ya no tiene espacios naturales. Para defender las tierras de cultivo de las avenidas del río, no era necesario hacer desaparecer los bosques ribereños. Los camanejos cometieron esta barbarie: canalizaron su río, y sus bosques ribereños los conviertieron en tierras de cultivo. Un tal Rubén Terán Adriazola, fue uno de los artífices de esta barbarie: un ingeniero contratado, sin un ápice de cultura humanística, sin un ápice de conocimientos de ecología, sin la más rudimentaria conciencia conservacionista, ni sensibilidad estética por la belleza paisajística. En síntesis: un bárbaro con cartón universitario. Otro miserable fue el alcalde Alberto Murillo Motta: un policía: qué conciencia ecologista o conservacionista le podemos pedir a un policía, con tres meses de preparación policial !! Este sujeto, siendo alcalde provincial, propició la canalización del río, con la consecuente devastación ecológica.
Helver Samalvides Dongo: este infeliz, fue alcalde provincial: tampoco tuvo la menor preocupación por conservar las áreas naturales del valle. Esto, pese a que el código del medio ambiente de aquél entonces lo obligaba a ello. Pensaba solamente en su bolsillo: nació y vivió solamente para hacer dinero, y ha de enterrar su cabeza en la tumba, buscando más dinero.
La imagen que usted ve arriba, es la zenaida asiática (cucule): su habitat era, esos bosques ribereños que estos malditos han destruído. Sus cánticos, lastimeros, surcaban como el viento a través de las sombrías ramas de los impenetrables bosques de callacaces, y les daban a las sombras del bosque un encanto bucólico. Estos malditos, que sólo pensaban en sus bolsillos, todo eso lo desaparecieron: donde hace cincuenta años habían extensos bosques ribereños de ensueño y de poesía, hoy encontramos cemento, matas de arroz y ambición humana: las huellas del materialismo grosero.
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados